Enterramiento en el Cerro de la Cabeza, la cuestión funeraria en el final de la Edad de Bronce.


EL ENTERRAMIENTO EN FOSA DEL CERRO DE LA CABEZA (ÁVILA). LA CUESTIÓN FUNERARIA EN EL BRONCE FINAL/HIERRO I EN EL SUROESTE DE LA MESETA NORTE.

En 1997 las obras correspondientes a la circunvalación de la ciudad de Ávila motivaron una excavación de urgencia en el yacimiento conocido de antemano como Cerro de la Cabeza. 1 Se trata de un asentamiento ubicado en el reborde norte del valle Amblés, en la zona de contacto entre el reborde y las tierras llanas que conforman su fosa. En área aproximada de 4 ha aparecen restos superficiales cuya cronología abarca desde el final del Neolítico hasta el Hierro I…

 Articulo Enterramiento del Cerro de la Cabeza

Fondo de la fosa con piedras sobre los enterramientos

La síntesis del emplazamiento.

Dada la gran cantidad de detalles que se exponen en el presente trabajo y el amplio abanico de posibilidades que se abren para su estudio, pretendemos mediante un cuadro resumen, recoger los aspectos más importantes sobre los que se basa el estudio, enumerar los datos relevantes e indicar las consideraciones ó dado el caso conclusiones sobre los mismos. Estos puntos servirán de guía y referencia para el desarrollo y exposición del presente ensayo.

Nos encontramos ante el estudio de un  depósito funerario en el emplazamiento conocido como Cerro de la Cabeza situado al norte del valle del Amblés en la provincia de Ávila, cuya datación se remonta al primer Milenio A.C. El artículo refleja los resultados de un trabajo de investigación realizado por los profesores Antonio Gilman (Catedrático de Prehistoria de la California State University, Northridge, Estados Unidos de América), Primitiva Bueno Ramírez (Catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares) y por la Profesora Concha Martín Morales (Profesora de Investigación ICREA / Investigadora del ICAC). Se trata de un estudio sistemático que pretende analizar el ritual funerario del interior de la península durante la época comprendida entre el final del Bronce y el inicio del Hierro I, valiéndose para ello de los restos materiales, humanos, animales y vegetales, así como la relación entre ellos. Se pretende dar una explicación a los aspectos psicológicoconductistas que permitan una reconstrucción de la vida y la muerte del hombre de la época.

Uno de los puntos que hace este estudio atrayente es la constatación temporal de la presencia humana en el asentamiento, las primeras pruebas sobre presencia humana datan del neolítico y llegan hasta el inicio del Hierro I, donde finalmente desaparecen, así pues son 3.000 años de actividad humana, una secuencia cultural tan prolongada en el tiempo que lo hace inusual en la prehistoria de la zona. La justificación sobre tan elevado espacio de tiempo no pudo deberse a la presencia de recursos agrícolas ni a una posición estratégica, la única justificación de relevancia la encontramos en la presencia de malaquita en la zona, mineral utilizado para la obtención de cobre, verdadero motor de la economía a medida que se generaliza el uso de los metales.

Ilustración de un enterramiento similar al que pudo darse en el Cerro de la Cabeza

Ilustración de un enterramiento similar al que pudo darse en el Cerro de la Cabeza

Se analiza una de las fosas funerarias (la de más reciente datación datada del final del Bronce inicio del Hierro I) de un total de 5 halladas en el asentamiento, en síntesis, los estudios antropológicos, de paleodieta y arqueometalúrgicos tratarán de dar luz a la problemática del aspecto funerario.

En este periodo y en la zona de que nos hayamos  (final de la Edad de Bronce e inicios del Hierro) vamos a asistir a la  desmembración de los grupos culturales del Bronce Pleno (Bronce Medio en España), de la misma manera que se van a ir produciendo progresivamente algunas novedades, caracterizadas por cambios en la cultura material y en las costumbres, que van prefigurar una nueva época vinculada todavía al Bronce pero que se acerca ya a los límites culturales y cronológicos de lo que llamamos Edad del Hierro I. Principalmente en esta área estos cambios se debieron a varias razones, pero entre las mas significativas que se encuentran;

  1. La transformación de las pautas tradicionales de subsistencia debido a la inestabilidad general y  la proliferación de contactos comerciales entre grupos
  2. En el área mediterránea se había producido un vacío cultural como consecuencia del colapso provocado por los “pueblos del mar”. Lo que provocará un cambio en el centro de gravedad de la metalurgia, que acabará siendo fundamentalmente atlántica.
Esquema Cerro de la Cabeza 1

Esquema Cerro de la Cabeza 1

Esquema Cerro de la Cabeza 2

Esquema Cerro de la Cabeza 2

Exposición de los testimonios funerarios y simbólico-rituales como proceso (Paralelismos razonables)

Puesto que el proceso que proponemos no es nada simple de demostrar la secuencia funeraria que nos aventuramos a exponer a continuación tiene como base la evidencia arqueológica y osteológica del yacimiento de Cerro de la Cabeza, el tratamiento funerario recibido por los habitantes del área durante la época de comprendida entre final del Bronce e inicios del Hierro I, así como otros con otros yacimientos con los que comparte similitudes (Fuentenegroso y San Pelayo), por último y mas importante por la secuencia que pueda darnos la propia lógica.

Dicha sucesión se inicia desde la muerte de los individuos y concluye hasta tiempo después de haberse dado sepultura a los cuerpos. Aplicaremos una aproximación a los detalles que de este estudio se desprenden, y compararemos con casos/ejemplos que contemplan un cierto paralelismo, que han sido encontrados a lo largo de toda la trayectoria de la humanidad. De esta manera  intentamos aportar una interpretación a las cuestiones que podemos considerar de mayor relevancia. Los pasos que planteamos como posibles son los siguientes.

  1. Relación entre los individuos y tipo de muerte (natural o intencionada).
  2. Arreglo y manejo del cuerpo (preparación del cuerpo y pérdida de elementos corporales).
  3. Exposición del cuerpo a los elementos (intemperie & fuego).
  4. Elección del emplazamiento e Instalación de los cuerpos.
  5. Colocación de ofrendas y manipulación de elementos óseos.

Relación entre los individuos y tipo de muerte (natural o intencionada

Como se ha visto en el resumen no se muestran evidencias de muerte violenta (aunque en la mayoría de los casos, es muy difícil asegurar los verdaderos motivos en la época prehistórica), no existe ningún traumatismo ni ningún resto de arma blanca entre los restos de los cuerpos como en este caso se da en la tumba nº 1 de la época del Calcolítico del mismo emplazamiento donde yacen inhumados 6 individuos, en 4 de los cuales se encontraron puntas de fecha en su interior 2 de las cuales eran puntas de pedúnculo y aletas asimétricas (poco comunes en la zona) lo que hace suponer la existencia de un posible conflicto con grupos externos.

Tumba 6 individuos Calcolítica

Tumba 6 individuos Calcolítica

Los inhumados son un niño y una mujer de edad no muy avanzada, la vida a la que estaban sometidos proporcionaba un ritmo de trabajo relacionado con labores trabajos de recolección, acarreo (minerales y alimentos) y domésticos, las condiciones de trabajo podemos considerarlas como un reflejo de las condiciones de la vida cotidiana, esto es duro y activo al mismo tiempo,  a juzgar por las diversas lesiones y enfermedades que presentan ambos individuos. Cabe destacar que la presencia de hipoplasia detal en ambos individuos podrían ser indicativos de la presencia a lo largo de sus vidas de; enfermedades infecciosas, déficits nutricionales, agentes químicos, traumáticos, así como causas genéticas.

Otro tipo de hecho que llama nuestra atención es la secuencia en las inhumaciones, aparentemente existía una intencionalidad en el segundo enterramiento y el tiempo transcurrido no debió ser superior a un año ya que cuando fue removido el primer inhumado, aún debía conservar los restos de tendones o tejidos que propiciaron la unión de los huesos al esqueleto (lo que evitó su “desarme”), un cuerpo puede ser movido sin desmembrarse por este motivo hasta pasado un año, importante es también el hecho de la no señalización del emplazamiento por lo que el emplazamiento hubo de permanecer en la memoria de los miembro que realizaron el segundo enterramiento, tuvo que haber un hecho causal para mantener ambos cuerpos juntos, tal vez sea la existencia de un parentesco (madre-hijo)?, hecho que se refuerza con la hipoplasia detal de ambos miembros (posible causa genética)*.

*Indicadores de estrés metabólico-sistémico: Hipoplasias de Esmalte Dental (HED): Las HED pueden ser el resultado de una de tres condiciones distintas: 1) una anomalía genética; 2) un trauma localizado; 3) un estrés metabólico a nivel sistémico. Éstas últimas, que fueron el objetivo de este estudio, representan disrupciones episódicas en la secreción de la matriz del esmalte en toda la dentición y se presentan como defectos en forma de surcos alrededor de la circunferencia de la corona, razón por la cual se las denomina hipoplasias lineales de esmalte dental (HLED) (Hillson 1996). Dado que pueden ser generadas por una variedad de causas (condiciones de nutrición deficiente, diversos estados infecciosos y sus relaciones sinérgicas), las HLED constituyen indicadores inespecíficos de condiciones de estrés sufridas por un individuo durante el período de vida en que se formó el esmalte de los dientes observados (Goodman y Rose 1991; Hillson 1996). Hiperostosis Porótica (HP): El término describe un grupo de alteraciones óseas cribiformes dispuestas de forma simétrica al plano sagital del cráneo, que ocurren en los huesos parietales, occipital y frontal (Mensforth 1991; Stuart-Macadam 1987a, 1987b, 1989).

Las lesiones cribiformes halladas bilateralmente en el techo de las órbitas se denominan criba orbitaria (CO) y parecerían responder a la misma etiología que las lesiones de la bóveda craneana (Stuart-Macadam 1987b). Si bien durante décadas la HP (en adelante, incluida la CO) ha sido considerada como un indicador de anemia ferropénica, en especial en aquellas áreas donde las anemias genéticas no son endémicas (Mensforth 1991; Stuart-Macadam 1989, entre otros).

Arreglo y manejo del cuerpo (preparación del cuerpo y pérdida de elementos corporales)

No poseemos elementos que nos indiquen una preparación de los cuerpos, eso no significa que no existiera una preparación del cuerpo, seguramente la hubo porque de otra forma no tiene sentido que los cuerpos estuvieran temporalmente a la intemperie como parece ser que estuvieron.  Los dos brazaletes encontradas en ambos antebrazos parecen ser los únicos elementos del ajuar que se han encontrado/conservado, como ya hemos visto su alto contenido plúmbeo (bronces ternarios) hace encuadrar el enterramiento hacia finales de Bronce Final IIIb, que incluye la cultura del Soto I (de esta manera la duda planteada en la datación radiocarbónica queda resuelta.

Además de esto poseen una serie de característica que los hace muy peculiares, como su notable delgadez, la ausencia de decoración y de presentar extremos adelgazados parcialmente superpuestos. Todos estos elementos los hacen coincidir casi exactamente con el brazalete más esbelto encontrado en Fuentenegroso (Asturias), cuya datación coincide con nuestro yacimiento. Lo curioso de ambos casos es a pesar de lo forzado de la postura en el enterramiento y que incluso existió alteración de los restos, en ambos casos la posición de los brazaletes permaneció inalterado, lo que hace suponer, tal como apunta el estudio, que algún tipo de prenda o cobertura mantuvo las pulseras en su sitio.

Dos primeras diapositivas corresponden a Fuentenegroso, las dos siguientes al Cerro de la Cabeza en ambos casos el brazalete derecho es prácticamente idéntico (en forma y composición)

Dos primeras diapositivas corresponden a Fuentenegroso, las dos siguientes al Cerro de la Cabeza en ambos casos el brazalete derecho es prácticamente idéntico (en forma y composición)

Es arriesgado establecer una costumbre o rito funerario con solamente estos dos casos encontrados, aunque podríamos indicar que tal vez estos elementos no fueran parte solamente de el ritual funerario, si no que fueran un elemento simbólico relacionado con otro tipo de ritual diferente al funerario por el que hombre y mujer mantuvieran una vinculación (¿esposos?) ya que se han encontrado otros brazaletes similares en entornos domésticos.

Exposición del cuerpo a los elementos (intemperie & fuego).

Tanto la falta de miembros corporales en ambos cuerpos, como la acción de carroñeros sobre ambos miembros, constituyen hechos de especial relevancia que nos llevan a suponer que existió una posible exposición de forma temporal (tal vez no muy prolongada) de los cuerpos a la intemperie. De la misma forma la no existencia de marcas dentales, nos sugiere tal como indica el artículo que podría tratarse de buitres.

En este sentido el artículo indica que la falta de vértebras y algunas costillas que tienen que ver con las partes abdominales mas blandas y que son las que un carroñero suelen consumir en un primer momento, nos lleva a establecer ciertos paralelismos respecto a este comportamiento, casos que a través de los tiempos se han dado o incluso se siguen dando. Así mismo indicar que, tal vez las pruebas no se ajusten con exactitud a las prácticas funerarias que pudieron dar en nuestro yacimiento, pero seguramente nos aproximen al ritual que los habitantes del Cerro de la Cabeza pudieran practicar. Según la profesora Consuelo Mata Parreño (Doctora en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia y profesora del Departamento de Prehistoria y Arqueología) experta investigadora y conocedora del ritual funerario Ibérico, sugiere en su estudio de “Aproximación al estudio de las necrópolis Ibéricas Valencianas” que la incineración era una práctica habitual de este pueblo, pero excluía de esta a los guerreros muertos en combate, para estos estaba reservado un ritual distinto, sus cuerpos eran expuestos a la intemperie a fin de que fueran devorados por los buitres, con esta práctica se creía que ingiriendo las partes blandas del yacente, estos transportaban el alma del difunto a los dioses.

Estela de El Palao (Alcañiz, Teruel) .Representa a un guerrero caído mientras es devorado por los buitres.

Estela de El Palao (Alcañiz, Teruel) .Representa a un guerrero caído mientras es devorado por los buitres.

Un paralelismo de reciente actualidad lo podemos encontrar en los “parshis” de la India, estos como con anterioridad harían los antiguos asirios, dejaban sus cadáveres en las llamadas “torres del silencio”, construcciones cilíndricas con plataformas concéntricas llenas de cavidades destinadas a recibir los cuerpos. La religión Zoroástrica practicada por este pueblo, considera al cadáver humano como un elemento impuro, en el que ha entrado el espíritu malvado “Ahriman”, cuyo fin consiste en la destrucción del orden divino. Para evitar que el cuerpo del difunto contamine la Creación, se  establece un estricto protocolo para deshacerse de los restos de la manera más segura posible. Los buitres (consideradas aves sagradas) son los encargados de realizar esta tarea de despedazando y descarnando los cuerpos. Encontramos otras dos similitudes en este último caso y es que al igual que estas torres, nuestra fosa de enterramiento también tiene una forma circular, así como que está se mantuvo parcialmente descubierta durante un determinado tiempo.

En el cerro Malabar de Bombay (India)

En el cerro Malabar de Bombay (India)

Otro elemento de especial importancia que se hace presente en el yacimiento del Cerro de la Cabeza es el fuego, parece claro el uso de este como elemento simbólico ritual, se comenta textualmente que; “…El individuo femenino presenta contacto con el fuego en la zona abdominal. La pelvis está afectada aunque se conserva bastante bien. El masculino solo tiene algunas costillas quemadas…se advertía una zona oscura con abundantes carbones de pequeño tamaño en la zona corporal del individuo femenino afectada por el fuego, lo cual parece indicar que se produjo en el interior de la fosa. Este fuego provocó una combustión que no superó los 250-300° y pudo durar en torno a quince minutos…no hubo deseo expreso de incinerar el cadáver. Lo que ardió o bien fue una hoguera simbólica para purificar el lugar…o se trató de un incendio intencionado o casual”.

A este respecto y mediante los estudios tafonómicos realizados en huesos cremados (Etxeberría 1994; Gómez Bellard, 1997; Mayne, 1996), podemos diferenciar claramente cuando un hueso en estado seco se expone al fuego y las diferencias que se observan cuando había partes blandas. Por medio de estos estudios se ha observado que un cadáver expuesto al fuego a una temperatura de 300° C, durante 15 minutos, experimenta la combustión de las partes blandas (masas musculares, perióstilo y médula), y sus huesos llegan a ennegrecerse, en alguno de los bordes, sin que se produzcan alteraciones en la forma ni en el tamaño, a demás no se produce fragmentación. En tanto que a una temperatura de 400° C, durante el mismo tiempo, el hueso seco alcanza la carbonización, lo cual se caracteriza por una coloración totalmente negra y con grietas.

Hueso expuesto a combustión controlada (15 min y 300° C)

Hueso expuesto a combustión controlada (15 min y 300° C)

El hueso seco en el primer caso no experimenta modificaciones que se aprecien macroscópicamente, y en el segundo se carboniza lentamente y no se observan agrietamientos en la superficie. Esto hace suponer que existió un perfecto control del fuego tanto en combustible, comburente y combustión, por tanto descartaríamos el elemento “de casualidad” que se propone en el estudio. Los cadáveres de este enterramiento fueron expuestos al fuego por manos experimentadas, se trato de una exposición ligera y por poco tiempo, en un rango de temperaturas que coincide perfectamente con el estado de los huesos analizados, no hay duda en que si extrapolamos la complejidad en el tratamiento del fuego a resto del ritual funerario nos encontramos con unas prácticas de difícil interpretación.

Elección del emplazamiento e Instalación de los cuerpos en una determinada posición y orientación.

Denominamos fosas a ciertos hoyos de boca circular de distinta profundidad excavados en el suelo virgen, a los que se les suponen funciones diferentes (la principal era la de almacenamiento de grano). Por otro lado es un hecho que la construcción de este tipo de hoyos o fosas sean una práctica común en muchas culturas, ubicadas en lugares muy diferentes y lo largo de dilatados periodos de tiempo  (varios miles de años), esto ha propiciado que los investigadores hayan formulado diversas teorías para interpretar su funcionalidad. Una de ellas según algunos investigadores, es que fueron lugares excavados para arrojar basura en su interior, pero no por una cuestión higiénica, sino por razones rituales. De esta forma se generaron en torno a las cabañas una serie de huellas de actividad, que son las que a través de su contenido han servido para interpretar determinados aspectos de las aldeas donde habitaban sus gentes, tal como se ha hecho en nuestro caoso.

Proceso de construcción, uso y amortización de un silo en El Tomillar

Proceso de construcción, uso y amortización de un silo en El Tomillar

Entre los elementos que este tipo contenían pueden destacarse los huesos de animales, herramientas y otros artefactos. Es probable que algunas de estas fosas sirvieran puntualmente para otros cometidos, tal como hornos para fundir cobre o cocer recipientes cerámicos, hogares y en ocasiones también como tumbas, y es que si algo tienen en común los enterramientos de esta época es la no existencia o constitución de cementerios

En nuestro caso y al como se indica en el estudio el yacimiento, en una extensión que comprende 5200 m2, se han encontrado 385 estructuras negativas tipo fosa circular, de las que únicamente se han encontrado 5 tumbas (4 época Calcolítica y 1 del Bronce final IIIB-Hierro I. Esto no quiere decir que no existiera inhumaciones, podríamos considerar que la inhumación fuera un tratamiento que se diera a un reducito tipo de individuos conforme a unas circunstancias específicas (edad, tipo muerte, rango social, sexo…), aunque parece ser que lo importante no era el destino final del cuerpo (que incluso podían ser tratados con deprecio como en el caso que nos ocupa) sino el fin con el que se realizaba el ritual de despedida. El destino final que se le daba al cuerpo en el ritual funerario puede ser tan variado como difuso y extenso.

Uno de los motivos por los que se hayan encontrado muy pocas inhumaciones durante tan amplio espacio de tiempo (Neolítico-inicio del Hierro I) pudiera ser en que los restos en la mayoría de los casos acabaran desaparecido/eliminado como consecuencia del ritual funerario. Un ejemplo de esto y de importante calado dado lo relevante del yacimeinto lo podemos encontrar en Stonehenge (Inglaterra).

Stonehenge caminos que conducía al Rio Avon

Stonehenge caminos que conducía al Rio Avon

Según el arqueólogo Parker Pearson, Stonehenge fue construido hacia el 4.500 a.C para conmemorar a los ancestros (un monumento pétreo para albergar los espíritus de los muerto). Recientes excavaciones revelan que el famoso monumento estaban comunicado por extensas avenidas de procesiones con otro gran círculo hecho de madera denominado  Durrington Walls, este segundo representaba el mundo de los vivos, a su vez existían caminos que conducía al Rio Avon. Durante el día más corto y el más largo del año, ambos monumentos se alineaban con la salida y la puesta del sol. Se cree que durante estos días se realizaban procesiones por un gran número de “peregrinos” (a juzgar por el poblado encontrado entre ambos monumentos que pudo constar de unas 1000 viviendas y que únicamente servia como residencia durante estos días), en ellas se conducía a los muertos a Stonehenge y de ahí al rio Avon donde eran depositados simbolizando el final de un viaje, después se dirigían a la ciudad de los vivos donde conmemoraban la vida y la fertilidad por medio de banquetes (se han encontrado gran cantidad de restos óseos sin motivo aparente.)

Colocación de ofrendas y manipulación de elementos óseos

Nos encontramos por un lado con fragmentos de cerámica de mano muy fragmentada, se trata de fragmentos de cerámica lisa, de cerámica decorada del campaniforme y de cerámica incisa con decoración boquique, claramente asociable a la cultura de las Cogotas I. Con la presencia de restos muy fragmentados en  fosas circulares de enterramiento sometidas a continuas utilizaciones no podemos constatar que pertenezcan ajuares o restos de ajuares, lo mas probable que formen parte del registro arqueológico de restos de la época esparcidos por el área, sin embargo nos dan una indicación de la pervivencia de larga tradición en hábitat en la zona, y nos permiten una limitación temporal que abarcaría desde antes del Calcolítico con el fragmento de campaniforme hasta una fase avanzada de Cogotas I a caballo entre el fin de Cogotas I y el Soto Formativo indicado con el reto de cerámica boquique.

Fragmentos con “boquique”

Fragmentos con “boquique”

La Necesidad de lo transcendente.

Desde los albores de la humanidad, la muerte ha supuestos para el hombre un fin inevitable, se trataba de un fenómeno que constituía la cruz de una moneda cuya efigie era la vida, la fertilidad y la supervivencia. Su presencia suponía la perdida de uno o más individuos de una comunidad, era un fenómeno que afectaba al ritmo social de sus miembros y éstos a su vez eran plenamente conscientes de que algo había pasado. Su llegada suponía una catarsis que debía ser conveniente gestionada, la práctica de rituales mediante el uso del lenguaje simbólico devolvía al status quo a los miembros de una comunidad y a la vez mediante estos rituales, el difunto pasaba a un plano inmaterial, en el que seguía ligado y presente entre sus miembros familiares.

Para finalizar nuestro planteamiento, hemos de preguntarnos ¿cuándo surge en realidad  la mente simbólica del hombre?, ¿cuándo se encendió esa chispa? Hasta la fecha las muestras mas antiguas de ritos funerarios databan de unos 60.000. Hoy en día estas dataciones son muy discutidas y una cantidad considerable de expertos sostiene que esta capacidad de abstracción de la mente humana es un fenómeno que no comenzó con los sapiens, ni con los neandertales, se trata de un fenómeno mucho anterior, presente en el género homo desde hace al menos 400.000 años, con la especie conocida como Heidelbergensis.

Esto es lo que sostienen el equipo directivo de Atapuerca tras el hallazgo de  un de un magnífico bifaz. Sus singulares características y su localización en este enclave  la han convertido  en uno de los hallazgos más enigmáticos y desconcertantes encontrados hasta la fecha en el enclave.

Excalibur es el nombre del bifaz encontrado en la Cima de los Huesos en Atapuerca

Excalibur es el nombre del bifaz encontrado en la Cima de los Huesos en Atapuerca

De esta pieza de la industria lítica tallada en cuarcita roja y marrón (material poco frecuente en la zona) no se sabe aún su uso, debido a que estaba muy erosionada, ha destacado Carbonell (uno de sus directores), quien ha explicado que la teoría de los investigadores es que “se trata de la primera herramienta votiva…” Apareció con los restos de una treintena de esqueletos de la especie Heidelbergensis, lo que hace pensar que era un objeto simbólico, que habría sido aportado al yacimiento, junto con los cuerpos humanos descubiertos, a modo de ofrenda. De ser cierta esta teoría estaríamos ante la huella más antigua del pensamiento simbólico y quizás funerario de la especie humana.

Es muy complejo la demostración clara y estructurada de los rituales en el contexto arqueológico, no se trata solamente una acumulación de datos que encuadren en una tendencia o costumbre funeraria, en el caso del Cerro de la Cabeza acumulamos los suficiente hechos y datos (pulseras, restos animales, disposición de piedras, enterramiento compartido, presencia de restos fuego…) como para afirmar que la complejidad de lo ritual se hace presente en este yacimiento, y que éste puede que sea tanto mas complejo de explicar cuanto mayor sean los indicios y las relaciones que de ellos se puedan derivar, por tanto como apuntan los autores la invisibilidad de los datos nos lleva a una explicación de su existencia.

Creo que el significado de la muerte se define socialmente, y la naturaleza de los rituales funerarios, del duelo y el luto refleja la influencia del contexto del grupo humano donde estos ocurren. Así, diferentes razas, especies, culturas… manejan el problema de diferente manera. Las pequeñas diferencias serán impuestas por el muy personal concepto de muerte de cada individuo o grupo de individuos.

Notas sobre la trayectoria científica de Mª. Dolores Fernández-Posse

Antonio Gilman

Resumen

La trayectoria científica de Mª Dolores Fernández-Posse se caracterizó por un proceso continuo de observación crítica, reflexión y cambio, algo poco común en Arqueología. Su cambio del normativismo a un funcionalismo de orientación histórica es representativo de la evolución de los estudios arqueológicos en España a lo largo de los últimos treinta años. Lo realmente inusual de Fernández-Posse -y lo que atestigua su directa pero no pretenciosa inteligencia- es que ella misma cambió de ideas y publicitó ese cambio con claridad y humor.

Mª Dolores Fernandez Posse

Mª Dolores Fernandez Posse

Referencias Bibliográficas

  • Unidad Didáctica  UNED, Prehistoria (Ana Mª Fernández Vega).
  • Unidad Didáctica UNED Prehistoria y Protohistoria de la Península Ibérica II (Mario Méndez Fernández).
  • El Huellas del espíritu en la Prehistoria castellonense (Joan Llidó Herrero).
  • «Las Torres del Silencio Zoroastras». Tomás Alcoverro, La Vanguardia (01-12-2004).
  • Fuentenegroso un enterramiento del Bronce Final-Hierro en el marco de las comunidades atlánticas peninsulares (Rosa Barroso).
  • Salud y enfermedad en cazadores-recolectores del Holoceno tardío en la cuenca del lago Salitroso (Santa Cruz) Solana García Guraieb
  • Hace 4.600 Años, en El Tomillar (BERCIAL DE ZAPARDIEL Ávila) J. Francisco Fabián García
  • Excalibur. El misterio de la piedra roja diario El Mundo 30 septiembre, 2011.
  • Las claves de Stonehenge (Documental de Nacional Geographic).
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El ídolo placa de la Granja de Céspedes


Nos encontramos ante la representación de un objeto con cierta forma rectangular, donde la parte superior de menor anchura que el resto de la pieza, es rematada por objeto triangular invertido. Este objeto presenta una decoración incisa de dos tipos. La zona inferior tiene motivos de bandas en zigzag rellenas de líneas, alternando con otras lisas y están divididas en cuatro bandas verticales. La parte superior ofrece una decoración constituida por una zona triangular delimitada por una línea y una serie de zigzag lineales más pequeños, y dos motivos radiales a modo de soles enmarcados por dos semicírculos unidos y cuatro bandas dos a dos debajo de estos. Conjunto que representa una entidad en forma esquemática, donde la decoración en zigzag da cuerpo al objeto (tatuajes, ropas, partes del ente/cuerpo).

Este tipo de representación es lo que se conoce como ídolos-placa, que están realizados en lajas planas de piedra, generalmente en pizarra o esquisto aunque también los hay en arenisca o piedras calcáreas, incluso en hueso o cerámica. Los ídolos de estas características adquieren gran importancia en las etapas iniciales de la metalurgia de la Península Ibérica, aunque hay placas con muy poca decoración, ya desde el Neolítico mediterráneo. Los mas antiguos peninsulares serían los almerienses, pero los tipos como los que se representa en la figura, ricamente decorados, van asociados a yacimientos megalíticos de las regiones de la Extremadura portuguesa y española. Incluso se les ha denominado alemtejanos, nombres derivados de la región portuguesa de Alemtejo, concretamente este es un ídolo placa de la Granja de Céspedes.

Muy diversos son los ídolos que aparecen ya desde etapas neolíticas. En los inicios de la metalurgia de la Península Ibérica, aparecen junto a este tipo de placas, ídolos cilindros, cruciformes, betilos, falanges, lúnulas y bastones. Los materiales asociados con mayor frecuencia al tipo representado son las puntas de flecha de sílex y objetos de cobre. Por tanto aquella industria sigue empleando materiales que ya existían en el Neolítico Final, antes de la aparición de la metalurgia, no se operan demasiados cambios tipológicos, sí, en cambio, en la funcionalidad de las piezas.

Es difícil interpretar el significado real de las representaciones oculadas como las de la figura, por un lado han sido interpretadas como divinidades donde la diosa madre se manifiesta a través grandes ojos que lo escrutan todo. Por otro lado existe la creencia de que estos objetos son soportes para el alma del difunto idea que se relaciona con otros tipos de ídolos, como son en el caso de los fabricados en falange de hueso, e igualmente en recipientes cerámicos en todo el Mediterráneo. En cualquier caso lo que si podemos adivinar es la creencia en una vida de ultratumba en la que se hace además acompañar al inhumado de sus adornos y objetos de uso, así como de recipientes para contener alimentos y bebidas. Se trataría de la búsqueda de la continuidad y la permanencia en una vida semejante a la anterior, donde se busca un soporte más perdurable que el orgánico (corruptible y perecedero).

Artísticamente hablando podemos concluir aludiendo a los términos definidos por A. Leroi-Gourhan, que definía las manifestaciones artísticas anteriores (arte pospaleolítico del Levante y Sur), nos aproximaría al mitograma o pictograma narrativo, mientras el arte de los primeros productores (ganadería, agricultura, metalurgia) estaría mas cercano al ideograma simbólico, teniendo en cuenta que se tratan de formas de expresión y comunicación.

Referencias Bibliográficas

  •        Unidad Didáctica UNED Prehistoria (Ana Mª Fernández Vega).
  •        Unidad Didáctica UNED Prehistoria y Protohistoria de la Península Ibérica II (Mario Méndez Fernández).
  •        El Calcolítico en la Península Ibérica, Aspectos culturales y arqueológicos (apuntes UNED Tudela Javier Andreu).

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